Realizar un proyecto – Parte 2- Selección de proyectos.

Una vez que tenemos nuestra lista de ideas, es cuando podemos juzgarlas. El primer paso para saber si debemos estudiarlas como proyecto es responder a una serie de preguntas:

¿Existe?  NO -> la estudiamos.
Sí  –> ¿Es barato?  -> La despreciamos. Podemos comprarla.
NO -> ¿Podemos mejorar el precio?  -> La estudiamos.
NO => La despreciamos. Si es para nosotros podemos hacerlo.

Una vez que tenemos la lista definitiva estudiamos la viabilidad del proyecto,

¿Se puede realizar?
Algunas veces nos enfrentamos a cosas imposibles con la tecnología actual, ya sea por temas de tamaño, por incompatibilidad, por potencia (alimentación eléctrica). A veces es mejor esperar a los avances tecnológicos que intentar algo realmente costoso (en esfuerzo y dinero) o imposible.

¿Tenemos lo que hace falta?
Si tenemos lo que necesitamos, su desarrollo será más rápido y económico, lo cual hace que sea una idea muy interesante de desarrollar por muy engorrosa que pueda parecer. O si necesitamos cualquier elemento no físico o a alguien, si podremos disponer de esta ayuda.

¿Qué handicaps tenemos?
Que desventajas o dificultades nos vamos a encontrar. A veces nos encontramos con una barrera como la necesidad de una APP y no sabemos desarrollarla, o necesitamos realizar pruebas pero no tenemos los medios para hacerlo. Y por supuesto el factor económico es muy importante.

En este caso obtendremos una nueva lista, despreciando aquellas ideas que no sean factibles. Ahora es el momento de mirar cómo de buenas son las ideas

¿Es realmente necesario o supone una mejora en nuestras vidas?
Tenemos que identificar hasta qué punto es necesario desarrollar esta idea, no es lo mismo desarrollar una idea para arreglar una mesa coja, que un instrumento para detectar una parada cardiaca, aunque también debes tener en cuenta si podemos comercializarlo.

¿Existe otra herramienta diferente con el mismo fín?
Muchas veces encontramos una gran idea, pero nos encontramos con herramientas, totalmente diferentes, menos cómodas, pero mucho más baratas que nos permiten llegar al mismo fin, un ejemplo es el robot aspiradora que mantiene el suelo limpio de forma autónoma, y por otro lado el uso de una escoba y un recogedor. Este mismo ejemplo nos vale para ver que pese a que el resultado sea el mismo, puede llegar a ser interesante de desarrollar porque vaya dirigido a públicos diferentes.

¿A cuánta gente podemos llegar?
Es posible que tengamos un proyecto que sea necesario y único para un fín, pero hay que plantearse cuánta gente hay dispuesta a pagar para obtener las ventajas de su uso, o si puede llegar a salirte rentable realizar el proyecto.

¿Cuanto tiempo estimas su uso?
En contadas ocasiones nos ocurre y esto tengo bastante experiencia, que tenemos una gran idea, que no existe, sabemos que es útil, barata y puede llegar a muchísima gente, sin embargo por el avance tecnológico es algo que de salir a la venta, entre el tiempo que se tarde en desarrollarlo, empezar su comercialización y la gente deje de encontrarlo útil puede pasar muy poco tiempo, un año, o quizás menos. Un caso de un elemento que salió a la venta pero su uso fue casi nulo por el avance tecnológico fueron los disquetes ZIP de 100 MBbs, cuya aparición fue casi simultánea con el CD-ROM, lo que hizo de estos discos, un mero fantasma que usaron muy poca gente.

Con estas respuestas y otras preguntas que te vayan surgiendo deberás ir seleccionando cuáles de los proyectos son dignos de ser desarrollados a nivel comercial, cuales pueden ser desarrollados a nivel personal como reto, y cuales simplemente olvidar.

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